Las matemáticas están a nuestro alrededor, a menudo de formas que no podemos ver. Antiguamente se utilizaba una técnica que consistía en utilizar la distancia entre el edificio y el final de su sombra, midiendo así uno de los lados de un triángulo rectángulo y el ángulo de incidencia solar, lo que permitía aplicar la trigonometría para encontrar la altura. En la creación de esta volumetría se utilizó este concepto, donde la proyección de la sombra que tradicionalmente tendría el edificio, se invierte, formando un volumen sólido con las medidas de la sombra invertida.