Uno de los factores determinantes para el desarrollo de esta residencia fue el lote donde se ubica. De dimensión alargada, en el sentido longitudinal, la casa se extiende en el mismo sentido, acumulando en sus dos plantas un metraje de 421m². En su composición formal, los volúmenes frontales se conectan a partir de los pórticos estructurales, la iluminación permea los vacíos entre los huecos y el pasaje se vuelve cubierto y abierto. Como la bossa nova, la Residência Águas de Março es música para los oídos.