La propuesta de la casa Morada do Bosque pretende transmitir tranquilidad a través de la arquitectura. El uso del blanco en las fachadas combinado con marcos de vidrio hace que los planos de ladrillo macizo destaquen en el contexto. En un entorno nocturno, la iluminación sutil creada por los apliques crea una nueva perspectiva de la residencia y enfatiza aún más las superficies de ladrillo visto.
La composición formal de la residencia presenta un volumen más largo donde el énfasis está en el techo verde que, con un solo sentido de moldura, se extiende y conecta la parte trasera de la planta baja con el segundo piso. Además, en la fachada frontal la extensión de la losa crea un balcón que funciona como una extensión del área social, y permite la visualización completa de la naturaleza de la sierra de Itaara.
La planta propuesta presenta forma de “T”, donde la planta baja contiene los sectores sociales integrados al inicio del plan, y los sectores íntimos en su prolongación. . El segundo piso contiene la oficina de la casa, que se puede utilizar como tercer dormitorio, y desde aquí se accede a una terraza convencional y a una terraza jardín.