El concepto era la paz interior, representada por la flor de loto, que significa pureza espiritual. En la búsqueda de estos aspectos, se valoró la luz natural para crear ambientes luminosos y serenos, trabajando también la integración entre ellos. Los biseles en los cantos fueron diseñados para suavizar la solidez de los muros, dando la sensación de ligereza, alineándose con el efecto que genera el gran vano destinado al estacionamiento, además de la permeabilidad visual, frontal y posterior, generada con este elevación del edificio.