La Residencia Duna se inspira en las características del bioma del desierto, proponiendo un paisajismo auténtico y distintivo. En su fachada destacan líneas que contrastan la dualidad entre lo ortogonal y lo orgánico, combinando diferentes materiales, desde lo frío del hormigón hasta lo cálido de la madera. La perfecta armonía entre naturaleza y arquitectura.